​Yo pensaba que después de los «terribles dos» todo iba a ser miel sobre hojuelas, pero no. Ahora, hay ratos en los que está feliz y jugando a mil cosas, y de repente se enoja o se desespera porque no salen las cosas como él quiere. Incluso, desafía un poco los límites que le marcamos en casa.

Aunque al principio me preocupaba, después entendí que este comportamiento es normal en los «adolescentes» de tres años. De acuerdo con la psicóloga de desarrollo infantil, Ashley Soderlund, las razones de por qué los niños de tres años se vuelven mini adolescentes son:

1. Se vuelven conscientes de su independencia

Están aprendiendo su propio sentido del yo y quieren poner a prueba esa descubrimiento. Así que ya no quieren que les ayudemos, y si tratamos de hacerlo se enojan como si los hubiéramos ofendido o hacer un berrinche enorme.

2. Están aprendiendo a controlar sus emociones

Están en el proceso de identificación de las emociones y a expresarlas con gestos y palabras. Sin embargo, aún no las controlan de todo, así que pueden experimentar una gran alegría y reírse a carcajadas, y al segundo enojarse y, por ende, hacer un «drama» de campeonato.

3. Rebeldes con causa

Les gusta investigar lo que pasa cuando hacen algo que te dijeron que no y se vuelven más rebeldes, pues a los tres años ya empiezan a formar su propia personalidad, carácter y gusto.

4. Tratan de resolver conflictos… a su manera

Aunque se vuelven conscientes de las consecuencias buenas y malas que tiene una acción, aún son impulsivos (todavía no ponen en práctica la de frase; piensa antes de actuar).

Así que no dudarán en pegar, morder, abrazar o besar para solucionar un problema que se presente. Todo depende de lo que consideren adecuado para ese momento. También pueden negociar, en lugar de dar una respuesta monosílaba como «no» o «sí».

5. Empiezan a ser más empáticos

A los tres años ya pueden identificar cómo se sienten los demás si se lastiman, si los regañan o si están tristes. Incluso, forman sus primeras amistades en esta etapa.

6. Reconocen que no todo el mundo gira en torno a ellos

Las palabras «yo» y «mío» empiezan a disminuir de su vocabulario, porque aprenden a jugar con otros pequeños y a compartir sus cosas (puede haber algunas excepciones).

Ante todo esto, los papás debemos evitar tomarnos como algo personal el comportamiento de nuestros «adolescentes de tres años», mejor hay que guiarlos para que tenga un mayor control de las cosas y enseñarle el lado positivo de la independencia.

Fuente: Naranxadul